miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sinvergüenzas del mercado


España es una país de pillos donde se da gato por liebre con el fin de hacer dinero fácil, de manera ilícita y, a veces, a costa de la salud del engañado. La última trastada vuelve a centrarse en el jamón ibérico de bellota, tan buscado y falsificado como las grandes marcas de perfumes, ropa o bolsos.
Un manjar que gusta tanto que, algunos, siguen haciendo un negocio redondo con su venta fraudulenta. Colar en el mercado ibérico de bellota por lo que en realidad no es, aunque se le parezca a simple vista de los no entendidos, o que solo tiene de bellota el dibujo de la etiqueta, es uno de los muchos fraudes en los que se ve envuelto este producto desde hace mucho tiempo. 
El timo y las falsificaciones están a la orden del día. Quienes huelen el negocio fácil buscan y hallan el resquicio que permite engañar a los que compran de buena fe y dan por hecho que ese producto etiquetado y certificado es lo que es y no otro jamón de menor calidad de un cerdo que no ha catado, ni de lejos, la bellota, ni sabe lo que es la montanera.

Nadie entiende que se venda más ibérico con denominación Made in Andalucía del que se produce en esa Comunidad o más aceite de oliva del que, por lógica, debería comercializarse en función de las hectáreas de olivos y de la producción. Hay gato encerrado. Como en el vino, al que se adereza con colorantes varios para que entre por la vista y se coloca a precio de oro como si de un reserva se tratara.
Supongo que el listo que hace negocio con estos productos se llena los bolsillos de manera bien fácil y se ríe a costa de los consumidores, de la ineptitud de quienes deben velar por la calidad, y de una administración que no es capaz de atajar esta estafa tan vieja como lo es el jamón.
Porque además de los compradores que pagan por un ibérico y se llevan sólo un mal plagio, los perjudicados también son esos productores que, a costa de mucho esfuerzo, producen cumpliendo escrupulosamente con lo que marca la legalidad y acatando lo que exigen las certificadoras, que para eso están.

En plena polémica entre Andalucía y Castilla y León, por un borrador de la norma de calidad del ibérico que deja herido de muerte a este sector en Guijuelo y alrededores, la credibilidad de los profesionales está en juego por unos cuantos sinvergüenzas que se amparan en un vacío legal y en una impunidad real. Siguen riéndose de los buenos productores, industriales y consumidores mientras se llenan los bolsillos sin que pase nada. Unos no se enteran de la estafa y otros hacen la vista gorda...y así nos va.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Lagos, cataratas y cascadas: Plitvice


Respiren hondo, abran bien los ojos y déjense llevar... porque “agua, lagos, cascadas y bosques hay en otros lugares, pero los Lagos de Plitvice son únicos, hay que verlos”. La frase es del croata Ivo Pevalek, uno de los primeros investigadores de este fenómeno natural que no es una ‘joya’ de Croacia, lo es de Europa. Bien merecen una visita relajada para disfrutar de sus inmensos bosques, lagos de agua cristalina, multitud de cascadas y una abundante flora que da cobijo a centenares de especies. Nada menos que 30.000 hectáreas de las que 22.000 forman bosques y otras 8.000 las acapara el agua, gran protagonista del parque.

Porque los Lagos de Plitvice no dejan indiferentes a los visitantes. Situados al noreste de Croacia, este espacio natural fue inscrito en el año 1979 en la lista de patrimonio mundial de la Unesco.
Antes, en 1949, pasó a ser parque nacional, convirtiéndose así en el más antiguo de los ocho con los que cuenta la perla del Adriático. Una vegetación exuberante conforma un extenso bosque con predominio de hayedos, pinos y abetos, en una ga- ma inmensa de verdes que jalonan todos los espacios posibles por donde transita a su antojo el agua en forma de grandes y pequeñas cataratas y numerosos lagos, resultado de los torrentes y manantiales.

Los 16 lagos, unidos por incontables cascadas, son los grandes protagonistas de un parque que destaca por una espectacular belleza, con aguas cristalinas y transparentes que dejan observar el fondo y la vida acuática que sigue su curso a la vista de los senderistas. Junto a este espectáculo, un enorme bosque donde predominan los hayedos y abetos y una vegetación que ha ido buscando su espacio, con senderos levantados con troncos de madera, por los que pasear se convierte en un deleite para los sentidos, con la compañía del sonido del agua mientras sigue su curso. 
Los lagos se conocen, sobre todo, por sus cascadas y por la formación de toba en condiciones muy particulares que permiten, con su constante crecimiento, contemplar las cascadas. Con el tiempo, el agua cambia su trayectoria dejando algunas barreras secas, pero estimula el crecimiento de toba en otras zonas del parque. A este fenómeno, tan fundamental para la regeneración de esta área, se atribuye la frase de que los lagos de Plitvice nunca son los mismos.
Si por algo se caracteriza este parque es por ofrecer una magnífica red de senderos bien señalizados para disfrutar sin prisas, con subidas que permiten observar la quietud de los lagos y bajadas que juegan con la vegetación y el agua que no para de correr en busca de reposo. Rutas para principiantes, para iniciados y para expertos ofrecen la posibilidad de disfrutar de una manera pausada del esplendor de la naturaleza entre árboles, cascadas y lagos que se presentan a la vista del senderista.
El trazado de los diferentes trayectos a través de senderos levantados con esmero, para no romper con un entorno natural que se mantiene virgen ni con la armonía del paisaje, permite al visitante ser espectador en primera fila de un espectáculo único que muestra vegetación y agua a cada paso.
Al finalizar el itinerario, la mejor recompensa es descansar en una amplia zona de descanso y contemplar la quietud del agua con su color turquesa, mientras los peces luchan por hacerse con un botín en forma de migas de pan que tiran los turistas... 

viernes, 30 de noviembre de 2012

No pasa nada

Siempre me ha sorprendido la increíble capacidad que tienen los políticos de uno y otro color para escaquearse de sus responsabilidades, de las cotidianas y de las grandes, y la facilidad para evadirse de sentencias y barrotes. Lo veo cada día y me cabreo, de impotencia, de rabia, de comprobar que la justicia no es igual para todos. Pero no me extraña su comportamiento; conozco su falta de criterio y personalidad. Aferrados a sus puestos, se convierten en la voz de su amo sin ser capaces de salirse de lo que les marcan desde arriba. Y lo cumplen porque nadie quiere perder su sillón. Son los grandes protagonistas cuando se trata de salir en la foto y dar la cara cuando todo va bien y, como grandes cobardes e ineptos muchos de ellos, esconden la cabeza cuando vienen mal dadas y, curiosamente, tienen la asombrosa habilidad de salir siempre indemnes.
Pero el escándalo del Madrid Arena supera cualquier límite imaginable. Ayer murió la quinta chica que tuvo la desgracia de acudir a la fiesta de ese maldito lugar y no volver jamás a su casa. Hasta este momento nadie ha asumido responsabilidades de ningún tipo. Las comparecencias de técnicos y políticos del Ayuntamiento de Madrid son una tomadura de pelo, todos eluden unas responsabilidades que tienen por su cargo, incluida la alcaldesa de la villa, a la que su puesto cada día le queda más grande. Un jefe de emergencias que desconocía que esa noche iban a reunirse miles de personas en un recinto cerrado, un concejal que dice que sí se lo habían comunicado, un médico de 77 años cuyas declaraciones son incalificables y que corroboran que, tanto la empresa como el Ayuntamiento, actuaron de forma chapucera e irregular saltándose todas las normas; un empresario avaro y sinvergüenza al que lo único que le importaba era hacer caja, aunque fuera engañando y manipulando...peores circunstancias no podían darse para acabar la noche como acabó.

No quiero, no puedo ponerme en el lugar de esos padres que han perdido a sus hijas de una manera tan absurda y evitable; no soy capaz de pensar en sus hermanos, en sus familias, en cómo pueden pasarlo viendo cómo políticos y empresarios se tiran la pelota y no pasa nada. Ésta es la gran desgracia, que después de un mes de la tragedia, todavía no hay culpables, ni nadie ha tenido la valentía de marcharse a su casa, ni nadie ha sido capaz de poner a más de uno en su sitio. Han muerto cinco jóvenes por la avaricia de un empresario y el ¿beneplácito? de unos cuántos políticos que hicieron la vista gorda a muchas irregularidades.
Salió mal y pasó que murieron cinco chicas; si hubiera salido bien, el empresario sin escrúpulos sería un poco más rico y los políticos, tan contentos frotándose las manos. Hasta la próxima.

martes, 27 de noviembre de 2012

Castilla necesita un Fernando

Nada mejor que una serie de éxito, Isabel, para poner en el punto de mira lugares, paisajes o edificios que llevan ahí muchos siglos, pero es ahora cuando todos vuelven sus ojos hacia ellos. Gran error. Así de triste, pero suele suceder con más frecuencia de la que debiera; tiene que darse un hecho puntual para que nos demos cuenta de la riqueza que atesoramos a nuestro alrededor. 
Ancha es Castilla, que diría El Cid, como para conocerla palmo a palmo, pero hay que intentarlo. Todo este rollo viene a cuento de los índices de audiencia de una serie que, además de histórica, muestra una Castilla rica y extensa en patrimonio. Ha tenido que ser Isabel la que recuerde, a unos, y muestre, por primera vez a otros, que esta tierra es mucho más que llanuras interminables y campos inmensos de cereales y que el carácter de sus gentes no es precisamente el de sumisión a nada ni a nadie, aunque muchos crean ahora lo contrario.




Recuerdo que hace ocho años disfruté de un inolvidable fin de semana recorriendo los lugares vinculados a la reina Isabel la Católica y disfrutando de una espléndida exposición en Madrigal, Arévalo y Tordesillas coincidiendo con los 500 años de su muerte. Eso cuando la reina pía no estaba tan de actualidad como ahora. 
La ruta comenzaba en Madrigal de las Altas Torres, localidad abulense de La Moraña donde nació Isabel, en el palacio de Juan II, una villa que merece la pena conocer, por las huellas de la reina, por su recinto amurallado del siglo XII, por la puerta de Cantalapiedra o por sus exquisitos asados que se pueden degustar en numerosos mesones.
Continuaba en Arévalo, donde pasó largas temporadas de su infancia junto a su hermano pequeño y su madre, con un castillo convertido en morada para la futura reina de Castilla y en prisión después para Guillermo de Orange, y finalizaba en Tordesillas, ya en la provincia de Valladolid.  Junto al Duero, esta villa atesora un buen número de edificios históricos que acogieron entre sus muros tantas intrigas políticas, religiosas y familiares, convirtiéndose de manera itinerante en sede de la corte real de Isabel y Fernando.
Pues lo dicho, que mucho antes de que esta serie devolviera a la actualidad lugares tan emblemáticos para Castilla y León como Arévalo, Madrigal o Tordesillas ya estaban ahí, con una historia que convendría no olvidar. Pero bienvenida sea si con ello muchos se acercan al pasado de esta tierra y, de paso, la conocen más y mejor. Viendo el carácter que se gasta el consorte de Isabel, tampoco estaría de más que Castilla tuviera ahora al frente, en vez de un Juan Vicente, un Fernando de Aragón. Sin acritud.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Neuschwanstein, ese mágico lugar

Si hay algo a lo que me gusta dedicar el tiempo es a viajar, cerca o lejos, viajes de dos días, una semana o tres, dependiendo de las circunstancias. Conocer lugares, paisajes, culturas, gentes... es una de las experiencias más enriquecedoras que conozco, de la que nunca me canso y cada vez quiero más. Lugares a los que quiero ir, y otros a los quiero volver. Intento no repetir porque la tierra es demasiado grande, pero no sé si os ha pasado alguna vez que, después de conocer un sitio, no dudaríais en volver, visitarlo en otra estación, en otro momento, porque creéis que os puede aportar algo más o descubrir algo nuevo.
Uno de esos lugares mágicos y sorprendentes fue Neuschwanstein (piedra nueva del cisne), en Baviera, Alemania. Ahí se encuentra uno de los castillos más visitados del país germano, el del Rey Loco, un edificio impresionante rodeado de montañas, los Alpes, y lagos que lo convierten en único. Fue en verano, estaba recorriendo Alemania y costó decidirme. Para ese día había otros planes que, a priori, parecían más interesantes que conocer un castillo en el que se inspiró Disney para "La Bella Durmiente". Pero nunca me arrepentiré de visitar este lugar fantástico, en un entorno idílico, mágico, que me impresionaba más a medida que me iba acercando.
De estilo neogótico, fue el rey Luis II de Baviera el que mandó construirlo en 1886, destacando visualmente por la esbeltez de sus muros y torres. Para llegar hasta él, levantado sobre una inmensa roca, hay tres opciones: caminando, en una lanzadera o en un coche de caballos. Para la subida elegí la segunda opción porque, a pesar de estar en julio, la lluvia no cesaba, pero me arrepentí casi al instante. La carretera de acceso, muy estrecha, no es apta para miedosos, ni para los que sufren de vértigo, con unas curvas que parecen no acabar nunca, pero al final llegué y mereció la pena. Eso sí, decidí que el camino de regreso lo haría andando, pese a la lluvia y a las sandalias.

Un castillo construido en una época en la que ya no se necesitaban como defensa, de ahí que éste sea un tanto peculiar, con unas instalaciones interiores en las que destaca un logrado sistema de calefacción, conducciones de agua, inodoros y habitaciones diseñadas para convertirse en escenarios de ópera. Pero, sin duda, lo impresionante de este castillo es el lugar en el que se levanta. Entre montañas y lagos, lo convierten en especial. Disfrutar de los increíbles paisajes que lo rodean es una de las mejores experiencias que he vivido, y de las peores.
Me explico: junto al castillo existe un puente de madera, Marienbrucke, hecho de troncos, a una altura de más de 90 metros colgado sobre las gargantas del Pöllack, que comunica dos colinas. Cruzar ese puente y regresar de nuevo al castillo sólo es apto para los muy valientes, a los que el vértigo no les afecte nada. A la altura y el precipicio se suma el hecho de que los troncos no paran de moverse, de crujir mientras avanzas...así es que mi recorrido no pasó de unos metros y me di la vuelta. Lo intenté porque las vistas del castillo desde el otro lado de la colina son espectaculares, pero el miedo pudo conmigo, preferí esperar en tierra firme. Pero a pesar del mal rato del puente, quiero volver a Füssen, en invierno, para ver ese entorno mágico nevado, los Alpes, las cascadas y lagos helados y ese castillo tan majestuoso, con ese puente tan inquietante, tan amenazador...

viernes, 9 de noviembre de 2012

Un titular y poco más

Confieso que hay noticias que cuando las leo me dejan mal, me hacen sentir mal. Por la impotencia que siento, por la rabia, por querer y no poder... El drama de los suicidios por la falta de trabajo o por la pérdida de la vivienda parecía algo lejano a nosotros. Eso ocurría y ocurre en Grecia o en Italia, donde la situación está peor que aquí, o igual de mal.
Pero poco a poco, eso que nos parecía tan lejano y tan irreal se ha asentado aquí y, de repente sin saber cómo, casos excepcionales se vuelven rutinarios. Y lo peor, que nos resignamos a que eso ocurra a otros, de momento. Aunque resulte difícil de explicar, decenas de españoles se quedan cada día sin su casa porque los bancos deciden quedarse con lo que consideran suyo. Así de simple, así de triste.
Es decir, lo pierden todo. Años y años de trabajo invertido, sus sueños, su vida...y la pierden porque sin trabajo no pueden pagarla, porque fueron avalistas de hijos o hermanos y se quedan en la calle. La tienen que abandonar para devolvérsela al banco, a pesar de haber pagado durante más años de los que deben.
Mejor dicho, la caja o banco los deja en la calle. A familias enteras, a mujeres enfermas que apenas pueden tenerse en pie, a matrimonios con niños pequeños que no tienen un lugar para dormir ni para dejar sus pertenencias. Y me siento mal, muy mal. Me parece tan injusto, tan mezquino por parte de los bancos, tan inhumano, que no sean capaces de ver más allá de unos números rojos; precisamente ellos, que tienen oxígeno gracias a la ayuda del Estado, a nuestra aportación. A ellos, a los que nadie les pide responsabilidades por su nefasta gestión, enriquecimiento incluido, por parte de muchos de los que han estado al frente de las entidades.
¿Cómo se sentirán esos presidentes de bancos y consejeros que durante muchos años se pusieron sueldos millonarios gracias a mis aportaciones y a las de tantos ciudadanos que ahora se quedan si casa? ¿Verán y leerán los dramas que se esconden detrás de cada número, de cada nombre al que tachan por moroso? ¿Podrán dormir tranquilos? ¿Qué sentido tiene dejar sin casa a tantas personas para que se queden vacías y pierdan el poco valor que tienen? ¿No les basta que les hayamos pagado cinco veces más por la vivienda que el precio real? ¿No es suficiente que durante años se hayan hartado a ganar dinero y sus cuentas personales rebosen ceros? ¿Y esos políticos inútiles que se han sentado en los consejos de administración de las cajas durante tanto tiempo a cambio de dietas y pagos escandalosamente vergonzosos? ¿Qué sentirán ellos cada vez que una familia tiene que dejar su casa? ¿Qué pensarán de la muerte de Amaia, sentirán culpabilidad o se lavarán las manos?
Hasta ahora no he encontrado a nadie que pierda su casa por no querer pagarla. Todos quieren, pero no pueden, porque llevan años y años sin encontrar trabajo. Y primero tienen que comer.
Hasta ahora, escasísimas entidades han sido capaces de dialogar y de llegar a una solución que permita mantener la vivienda y a la vez ir cumpliendo con los pagos. Por lo que veo, es más fácil dejar en la calle a los ciudadanos. Y más rápido. Qué asco.
Pero tranquilos, los dramas les pasan a otros, como los desahucios; lo vemos como una situación lejana de la que somos meros espectadores, como si nunca nos pudiera ocurrir a nosotros, hasta que nos pasa.
El hombre de Granada, el de Valencia, la mujer de Baracaldo...acaparan minutos y titulares un rato y mañana caerán en el olvido. Y vuelta a empezar...¿Hasta cuándo?

Por cierto, me temo que se ha abierto la veda para hacer titulares y aperturas de los suicidos. ¿Dónde hemos dejado la ética?


martes, 6 de noviembre de 2012

Mostar, ejemplo de convivencia multiétnica


Una mujer nerviosa con una tristeza que ni siquiera camuflan sus gafas de sol se acerca a un grupo de turistas y pregunta por una floristería; nadie sabe responderle y se marcha en busca de otro grupo. Esa mujer es la misma que media hora más tarde vuelve a aparecer en la plaza de España de Mostar. Allí, deposita un ramo de lirios ante la placa que recuerda a los españoles muertos durante una reconstrucción que sigue reparando las heridas que dejó la guerra. Su hijo, sin cumplir los 20 años, fue uno más de la veintena de soldados que se dejó la vida ayudando a quienes tanto habían perdido. Esta pequeña plaza es una muestra del agradecimiento de los ciudadanos al trabajo de tantos españoles que con su esfuerzo tratan de recuperar la ciudad. Un trocito de España quedará para siempre allí.
Mostar lucha por salir adelante, aunque las huellas de la guerra se ven a cada paso. Edificios sin reconstruir y otros ya reformados que mantienen el recuerdo de lo que allí pasó; antes señoriales, ahora derruidos merced a los bombardeos que día y noche acorralaron a esta ciudad. Pero sus habitantes, acogedores y hospitalarios como pocos, no quieren mirar atrás, sólo seguir avanzando; con un recuerdo constante a las víctimas mortales que descansan para siempre en numerosos cementerios des- perdigados entre casas y bloques de edificios. 
 "Huellas difíciles de desaparecer, cicatrices sin cerrar y un pasado que se quiere olvidar"
Mostar no tiene su camposanto a las afueras; lo importante era dar un entierro digno a las víctimas y lo que antes fueron jardines junto a las viviendas ahora son cementerios en los que no aparece señal alguna que indique la religión de la víctima. Sin diferencias por sus creencias. Mostar sigue demostrando que la convivencia pacífica entre culturas es posible.
El mejor ejemplo de la historia reciente de esta ciudad de Herzegovina es el puente sobre el río Neretva, destruido en 1993 y reconstruido diez años después. Todo un símbolo de una ciudad multiétnica y protagonista a su pesar de una guerra en la ex Yugoslavia que dejó 200.000 muertos.
Y es que Mostar llama sobre todo la atención por la convivencia de dos culturas, la católica y la musulmana, presentes a cada paso. Las estrechas y empedradas calles que rodean este puente están jalonadas por multitud de puestos a semejanza de un zoco, donde destacan objetos de cobre que hacen furor entre los turistas, alfombras, artesanía local o juegos de café. También la cultura musulmana tiene su huella en la gastronomía. La carne de cordero, las ensaladas aliñadas con salsas y los postres, muy dulces, a base de almendras y miel, acompañan al turista en una ciudad que se ha convertido en el mejor ejemplo de convivencia en paz.