miércoles, 24 de octubre de 2012

De herido a muerto

Hace cinco años, hasta el pueblo más pequeño reclamaba su piscina –si era climatizada, mejor– o su polideportivo, no quería ser menos que el de al lado. Alentados por los ingentes ingresos que proporcionaban a las arcas municipales las licencias por construcción, muchas localidades se vieron con dinero y quisieron darle aire, no siempre invirtiendo en infraestructuras y servicios útiles para todos. Sus regidores no fueron capaces de tener miras de futuro y optaron por el camino más fácil, gastar, tener contentos a  los vecinos y salir en la foto del periódico cortando la cinta con el político de turno.
Ahora, la historia ha cambiado, mucho más de lo que el más pesimista podía suponer en el peor panorama posible. Los ingresos no llegan para pagar la luz del municipio y las piscinas carecen de mantenimiento porque no hay dinero. Los pueblos reclamaron y las instituciones, especialmente las diputaciones, aceptaron las demandas. Todo fuera por tener contentos a los vecinos, es decir, por tener asegurados unos votos.
Pero los pueblos vuelven a la cruda realidad y despiertan de un sueño en el que han vivido unos cuántos años. Los suficientes para crecer de forma tan desmesurada como incomprensible. Aunque la crisis económica y los desahucios hacen que sean muchos los que vuelvan a mirar a las zonas rurales, los recortes económicos están calando de lleno en muchos pueblos, lo que significa un retroceso de muchos años.
Cierre de urgencias en centros de salud, recorte de servicios de autobuses, supresión de transporte escolar, eliminación de ayudas para actividades culturales, sociales y deportivas complican una situación que parece irreversible si se confirman los peores temores, la desaparición de ayudas a zonas desfavorecidas o parques naturales. 
Una vez más, los habitantes de las zonas rurales vuelven a ser los paganos de los errores de otros. De los políticos más próximos y de los que manejan a su antojo y deciden sin tener en cuenta las repercusiones de los recortes. Los pueblos estaban heridos de muerte, dentro de poco estarán muertos.
(Imagen de la agencia Ical)